Queridos/as amigos/as:
Ha comenzado la cuenta atrás para uno de los proyectos más ilusionantes en los que he tenido la suerte de estar implicado. Me estoy refiriendo a nuestro próximo libro ‘De Twitter al Cielo: guía para conseguir tus objetivos con Twitter‘ que esperemos salga a la luz en formato tanto digital como impreso en el plazo aproximado de un mes.
Este libro no será una guía para aprender a manejar Twitter. Los autores damos por sentado que los lectores conocéis ya el funcionamiento básico de la plataforma y que la usáis con soltura. Si ese no es el caso y para aquellos que necesitéis una guía introductoria, os recomendamos las de Francesc Grau ‘Twitter en una semana’ (ISBN: 978-8498751765) o la más sencilla ‘Twitter para torpes’ (ISBN: 978-8441532588) de Natalia Gómez del Pozuelo. Nuestra obra ‘De Twitter al Cielo’ se centrará en las mejores técnicas, tácticas y estrategias para conseguir objetivos concretos tanto personales como profesionales. Nuestro énfasis va a ser eminentemente práctico, y por eso nos hemos apartado voluntariamente de discusiones filosóficas y sociológicas sobre el impacto de Twitter en la comunicación o en la sociedad para concentrar nuestros esfuerzos en ayudar a aquellos que deseais utilizar el microblog como una herramienta preferencial de vuestra marca, sea esta personal o comercial. Si usas o deseas usar Twitter para algo más que charlar y comunicarte con tus amigos y familiares… ¡’De Twitter al Cielo’ es para ti!
Si hasta ahora he hablado en primera persona del plural es porque éste no es un libro escrito sólo por mí (@OscarDS) sino el fruto de un esfuerzo colaborativo de primer orden. He tenido el privilegio de contar con el aporte del especialista en branding Dani Iglesias (@soyunamarca), que me encandiló desde que tuve la oportunidad de escuchar su conferencia sobre ‘storytelling’ en un macroevento en Málaga. En su capítulo sobre ese tema, Dani nos mostrará los entresijos del storytelling, sus arquetipos y cómo podemos aplicarlo a nuestra historia para crear una narrativa que enganche. ¿Y qué diré de la fascinante historia de cómo Twitter contribuyó al éxito de Punto Pelota – el programa deportivo número uno de la TV en España – contado nada más ni nada menos por alguien como Marco Conde que estuvo directamente implicado? Si a todo ello le sumamos el diseño y la maquetación de CapitánGráfico ‘capitaneado’ por Jesús Mier (podeis ver la portada abajo) y la colaboración de Chris Orejuela y nuestros amigos de 100% Social Media, el resultado final será la obra que esperamos poder presentaros en el plazo de un mes y que deseamos de todo corazón os anime y os ayude a sacarle partido a Twitter sin de ninguna manera dejar de disfrutar tuiteando.

Portada de 'De Twitter al Cielo'
En ‘De Twitter al cielo’ vamos a plantearnos desde cómo mejor presentarnos en Twitter hasta aspectos importantísimos de la gestión del microblog como los retuits o RTs o el bloqueo de cuentas, cómo encontrar trabajo, cuáles son las diferencias entre el uso que hacen los famosos y el resto de nosotros, cómo crear una estrategia de crecimiento y muchos otros que esperamos te resulten de auténtica ayuda. Sólo te pediremos dos cosas: que pongas en práctica lo aprendido y que compruebes por ti mismo/a la validez de lo que compartimos, y que nos hagas llegar tus comentarios, impresiones y críticas constructivas en Twitter con el hashtag #DeTwitteralCielo
Tanto para Dani, Marco, Chris y Jesús como para mí mismo, Twitter forma una parte irrenunciable de nuestras vidas. No solamente Twitter nos apasiona, sino que sabemos de primera mano que se puede y debe convertir en un apoyo indiscutible para nuestra comunicación y nuestro marketing. Esto es especialmente cierto en un contexto en el que los empleos fijos son cada vez más algo del pasado y no nos podemos permitir bajar la guardia en lo que a nuestra autopromoción se refiere. Twitter se está convirtiendo a pasos agigantados en un fenómeno de masas, y aquellos que lo utilicen con criterio podrán abrirse camino y encontrar múltiples oportunidades a su paso que harán bien en aprovechar para labrarse un futuro profesional esperanzador. Para ello, es imprescindible tomarse Twitter en serio, dedicarle el tiempo y la atención que se merece y actuar estratégicamente en el microblog.
Te invitamos desde ya a unirte a esta aventura y esperamos encontrarte a ti también en ese cielo azul en el que el pipiolo de Twitter vive feliz y muchos de nuestros sueños pueden convertirse en realidad.
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En un mundo ideal la función de bloqueo de cuentas que nos ofrece Twitter resultaría innecesaria: todos seríamos respetuosos con nuestros vecinos, expresaríamos nuestra disconformidad de forma educada y elegante, los sectarios y los trolls no existirían, nadie bebería más de la cuenta, dispondríamos de la paciencia necesaria para lidiar con todos aquellos que nos insultan y desprecian, no habría neuróticos ni desequilibrados incapaces de dialogar y relacionarse normalmente con los demás en el microblog y al mirar por la ventana veríamos arco iris y unicornios flotando sobre un fondo rosa.
Desgraciadamente (y mal que nos pese) no ‘todo el mundo es bueno’ y los seres humanos en nuestro estadio evolutivo actual distamos mucho de ser perfectos. En Twitter – al igual que en cualquier otro foro o comunidad y como nos demostrará una reunión habitual de la Asociación de Vecinos – nos encontramos todo el catálogo de miserias y debilidades de nuestra especie y a veces las nuestras propias salen a relucir de forma desatada y beligerante: exabruptos, insultos, mensajes repetitivos y obsesivos, troleo, cyberbullying, condescendencia, exigencia reiterada de RTs y de aprobación, peticiones continuas, tuits racistas, homófobos y humillantes y un largo etcétera.
Es por ello que en ocasiones extremas nos veremos obligados a bloquear a ciertos usuarios que consideremos se han pasado definitivamente de la raya y con los que interpretemos que no podemos establecer ninguna relación en Twitter… y más allá. Digo más allá porque con toda probabilidad un bloqueo en Twitter será interpretado por la otra parte como un gesto hostil y resultará bastante difícil con ese precedente el establecer a posteriori una relación no ya virtual sino offline con el bloqueado. El bloqueo es una especie de punto final, y como todo punto final ha de ser meditado y nunca convertirse en una reacción espontánea, visceral y refleja ante aquellos que nos han soliviantado deliberadamente o no.

Imagen: Flickr
Es importante comprender en primer lugar qué es exactamente un bloqueo en Twitter. El bloqueo impide que los tuits que la otra persona dirija a nosotros mediante menciones nos lleguen e igualmente que nos pueda interpelar mediante DM o mensaje directo pero no que pueda seguir refiriéndose a nosotros en su timeline. El bloqueo es sin duda una medida extrema, y como tal debe ser empleada idealmente tras advertencias y sólo en situaciones en las que deseemos dar portazo definitivo al tuitero que nos incomoda. En el caso de que estuviéramos siguiendo a la persona u organización en cuestión, una medida intermedia es sin duda dejar de seguir su cuenta: medida que probablemente también se interpretará por la otra parte como un gesto poco amistoso aunque no quizás tan irreversible (el bloqueo, por supuesto, también es reversible y Twitter nos permite ‘desbloquear’ si así lo decidiéramos).
¿Cuándo debemos practicar el bloqueo? La respuesta a esta pregunta dependerá sin duda del uso que hagamos de Twitter y de nuestras circunstancias específicas. Aquellos con un uso estrictamente personal lo tiene fácil: siempre que les dé la gana y sin tener que dar explicaciones a nadie al respecto. El colectivo de los famosos – por otra parte – se verá obligado en muchas ocasiones a bloquear con más asiduidad que el común de los mortales porque atraerán a trolls y a otros indeseables que se dedicarán a veces industrialmente a martirizarles en Twitter.
La situación se complica un tanto para aquellos que utilizamos Twitter para conseguir objetivos, ya que nuestro criterio es diferente. Como norma general, no tendremos inconveniente en bloquear las cuentas de aquellos que nos espameen, que difundan mentiras sobre nosotros, que nos insulten o que sin motivo aparente nos vilipendien, así como las de trolls, sectarios y aquellos que más allá de la crítica legítima de nuestra marca y de nuestro trabajo se ceben con nosotros sin más deseo que el de hacernos daño. De hecho, el bloqueo suele hacer que una parte importante de los recién listados desistan y busquen otro objetivo para sus dardos envenenados.
Es por ello triste que haya quien desaconseje el bloqueo en todas las ocasiones y circunstancias. El tener que sufrir los excesos de algunos mina nuestra paciencia y determinación y hace que Twitter se convierta en un campo de batalla y un lugar de desánimo en vez de en un espacio de libertad, de amistad y de cooperación en el que todos podamos expresarnos libremente y no nos tengamos que enfrentar sin razón ni motivo a indeseables. Y digo ‘sin motivo’ – ¡atención! – porque doy por sentado que no estamos expresándonos de una forma provocadora o insultante que atraiga negatividad.
Por último, en mi experiencia personal (como botón de muestra, mi tasa de bloqueo es aproximadamente de 1/1000) mi pequeña ‘lista negra’ de bloqueados ha sido siempre superada con creces por el de personas encantadoras con las que podemos discrepar y lo haremos sin duda; pero desde la cordialidad, el respeto mutuo y el deseo de que nunca una diferencia de criterio, estilo, preferencia política o futbolística u opinión sobre cualquier tópico o tema sea nada más que eso. Es interactuando de esa manera en Twitter como conseguiremos que algún día – en un futuro esperemos no muy lejano – el arco iris luzca efectivamente en todo su esplendor cuando nos asomemos por la ventana.
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Existe un colectivo especial al que algunas de las lecciones y recomendaciones habituales para el uso de Twitter no se le aplican: el de las personas que por su actividad profesional o por su fama son ya muy conocidas antes de unirse al mismo. Para estos privilegiados no es necesario el contar con una estrategia de crecimiento, ya que serán seguidos rápida y espontáneamente por miles y miles de tuiteros una vez se unan al microblog. Además de las celebrities podríamos incluir en este grupo a políticos, referentes establecidos en su área profesional, artistas, deportistas de élite, periodistas y aquellos que por circunstancias especiales tienen acceso a o salen en los medios de comunicación y no necesitan darse a conocer desde cero en Twitter con algunas de las tácticas y técnicas que hemos considerado en esta página.

Imagen: Twitter de Shakira
La interacción en Twitter de este colectivo es de una naturaleza radicalmente diferente a la de aquellos que tienen que iniciar su marketing personal desde cero en el microblog. Diez de sus elementos más distintivos son:
1.- Aunque puedan generar y compartir contenidos, estos raramente constituirán el centro de su interacción. Al contrario que la mayoría de nosotros, no necesitan una estrategia de contenidos como tal para alcanzar una notoriedad que ya poseen
2.- Utilizan Twitter como un canal de comunicación preferencial con sus seguidores que mantenga a estos enganchados e informados de su actividad tanto personal como profesional en tiempo real
3.- Usan Twitter para emitir desmentidos o correcciones a informaciones aparecidas en la prensa y en los medios, así como para revelar ‘exclusivas’ de los que estos sin duda se harán eco
4.- Rara vez practican el ‘follow back’ de forma masiva y existe un gran desequilibrio entre seguidores y seguidos, como demuestra la cuenta del periodista tuitero por excelencia Melchor Miralles
5.- Deben ejercer un especial cuidado con el contenido y la ortografía de sus mensajes, ya que un error, exabrupto o tuit ‘off the record’ puede rápidamente generarles una crisis de reputación en toda regla (caso reciente: Elena Valenciano con su comentario sobre ‘qué feo es Ribéry’)
6.- Al resultarles imposible responder todas las preguntas y menciones que reciben, han de ser eminentemente selectivos a la hora de escoger con quién interactuan de forma directa en el microblog. Algunos pueden optar por no responder casi nunca a menciones de forma personalizada (caso de Piqué)
7.- En muchas ocasiones sus cuentas habrán sido verificadas por Twitter y nos aparecerá el símbolo correspondiente – un visto bueno de color azul – a la derecha de su nombre para demostrarlo. (¡Atención a los wannabes! Existen headers prediseñados de Twitter que incluyen el símbolo de ‘verificado’ y que algunos ‘listillos’ caen en la tentación de usar: son del todo desaconsejables, ya que dan pie a que Twitter cierre la cuenta que los emplee sin previo aviso)
8.- Tendrán que lidiar con trolls y aquellos que intentan hacerse pasar por ellos de forma más o menos constante. Eso les llevará en muchas ocasiones a practicar el bloqueo de cuentas en una proporción mucho mayor que al resto de usuarios
9.- Algunos de ellos (caso de los primeros espada de la política) dispondrán de un equipo de comunicación y/o asesores que maneje su cuenta y sólo leeremos tuits ‘auténticos’ (que se suelen firmar con sus iniciales para distinguirlos del resto) en contadas ocasiones
10.- Debido a su carácter de influyentes, nos podemos encontrar con tuits promocionales más o menos camuflados como menciones a marcas, patrocinadores, y un largo etcétera. (Hemos sabido que por estos tuits se llega a pagar hasta $8000 en USA)
Sería un error creer que este colectivo puede permitirse el ‘estar por estar’ en Twitter. De hecho, su presencia en el microblog irá también guiada en los mejores casos por una serie de objetivos estratégicos de comunicación y marketing que les pueden permitir desde vender más y mejor hasta obtener más votos en las elecciones o asegurarse muchas portadas en la prensa. En todo caso, su uso de Twitter no por ello dejará de resultar tremendamente idiosincrático y un estudio cuidadoso del mismo revelará las características del ser humano que se encuentra detrás del perfil.
Por último, existen aún un grupo importante de famosos – ejemplificados por el actor Alvaro Cervantes – que han decidido no unirse al microblog debido a los riesgos que este conlleva y a que no perciben la necesidad imperiosa de hacerlo. Cuando se tiene la oportunidad de llegar a millones de personas mediante la TV, el cine y los medios de comunicación ese es un lujo que sólo los famosos (y no el resto de nosotros) se puede permitir.
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He tenido la fortuna de comprobar de primera mano como muchos clientes y amigos encontraban trabajo gracias a un marketing personal inteligente en Internet y las redes sociales y específicamente en Twitter. Tanto es así que mientras escribía este párrafo he sido contactado por un representante de Google pidiéndome que retuiteara una oferta de empleo para sus oficinas en España. Muchas de esas ofertas nunca llegan a los medios o portales tradicionales, lo cual en sí mismo es razón suficiente para que todos aquellos que buscáis empleo no perdáis la oportunidad de implementar una estrategia eficaz y continuada en el tiempo en Twitter que aúne todos los elementos necesarios. Para ayudaros en este empeño, he creado un caso práctico arquetípico de un joven arquitecto al que llamaremos Alex cuyos pasos os animo a seguir y a imitar cuando así proceda.
Alex tiene 28 años y estudió arquitectura por vocación, aunque sabía perfectamente que no sería fácil encontrar empleo una vez terminados sus estudios. Tuvo la suerte de poder realizar prácticas profesionales en un estudio de arquitectura como becario durante casi dos años, aunque finalmente no pudieron ofrecerle un contrato estable. Desde entonces ha realizado trabajos esporádicos y ha estado mejorando sus conocimientos de inglés hasta obtener un certificado avanzado del mismo. Hace un par de años entró en Twitter al ver que en su programa de fútbol favorito – Punto Pelota – podía enviar comentarios mediante el microblog. Dispone de un Smartphone desde el que también tuitea e intercambia mensajes e impresiones con su novia, sus amigos y familiares allegados. Su situación y falta de ingresos le han angustiado durante muchos meses, hasta que ha conseguido vencer el impasse y el desasosiego que trae consigo el desempleo y ha comprendido que de hecho ya tiene un trabajo a tiempo completo: ¡buscar trabajo!
Alex se ha inscrito en casi todos los portales de empleo más conocidos y hasta ahora no le han reportado más que una entrevista que no prosperó y ningún otro resultado digno de mención. Comprende que tiene que hacer mucho más, pero no está muy seguro de dónde tirar hasta que cae en sus manos un ejemplar del libro titulado ‘Mejora y Gana: manual de la marca personal para la búsqueda de empleo’. Allí lee por primera vez sobre la marca personal y su importancia, y comprende que Internet y las redes sociales son el lugar en los que alguien como él con el mínimo presupuesto puede construir una marca personal sin engañar a nadie y centrada en sus valores, su estilo, sus puntos fuertes como profesional y su personalidad. Animado por este descubrimiento, investiga más y se lanza a la conquista de Twitter con el gran objetivo de encontrar un puesto de trabajo.
Alex comprende entonces que su cuenta en Twitter en el estado en el que se encuentra actualmente no le ayuda a conseguir su objetivo, e inmediatamente procede a dar sus primeros pasos estratégicos: cambiar su mensaje de perfil, su foto y su fondo de Twitter para darles un aire más profesional y con criterios de marca personal. Tras la transformación, su mensaje de perfil incluye ahora las keywords ‘arquitecto’ y ‘arquitectura’ y su header y fondo hacen referencia a temas arquitectónicos. Igualmente comprende que un uso estratégico de Twitter será mucho más sencillo (tanto en el PC como en el Smartphone) si utiliza una plataforma como Hootsuite e inmediatamente se abre una cuenta y se familiariza su funcionamiento. Sabiendo que para su objetivo un CV online va a resultar fundamental – e inspirado por el ejemplo del también arquitecto David Pecharromán – Alex decide crear uno eminentemente gráfico y visual con PowerPoint en el que además de demostrar su creatividad muestra ejemplos de algunos proyectos exitosos en los que colaboró en su etapa como becario. Añade este CV a su perfil en LinkedIn y convierte éste último en el enlace mostrado en Twitter, ya que de momento no cuenta con un blog o página web.
Tras estos pasos iniciales, Alex tiene 140 seguidores en Twitter y sigue a 310 cuentas (la mayoría de amigos, compañeros de estudios y trabajo, algún portal de empleo y referente y canales y programas favoritos). Habiendo comprendido la tremenda utilidad de las listas y de la monitorización, Alex busca y encuentra una serie de listas de empleo en Twitter ya creadas y se suscribe a las más importantes. Añade esta lista a su panel en Hootsuite y empieza a monitorizar en tiempo real todas las ofertas y la información de auténtico valor añadido relativa a la búsqueda de empleo que aparece como una cascada interminable de Tweets en la columna habilitada en esta plataforma. Sin embargo, estas ofertas son más bien generalistas y muchas están fuera de su área geográfica, por lo que es consciente que debe dar un paso más allá para focalizar su atención en su objetivo ideal: conseguir un puesto de trabajo como arquitecto ‘junior’.
Alex empieza a responder ya a algunas ofertas de trabajo de interés pero se da cuenta que su perfil de LinkedIn – que en estos momentos es su enlace por defecto en Twitter – no da la talla y procede a remozarlo siguiendo las recomendaciones de Pedro de Vicente en su blog ‘Exprimiendo LinkedIn’. A continuación – y convencido de que una estrategia de crecimiento en Twitter le abrirá muchas puertas y le ayudará a ganar contactos estratégicos de calidad para su aventura digital – procede a implementar esas recomendaciones y realiza búsquedas por las keywords ‘arquitecto’ y ‘arquitectura’ en Twiangulate y sigue guiado por su intuición aquellos perfiles que las incluyen que le parecen más relevantes: entre ellos descubre arquitectos, apasionados por la arquitectura, estudiantes, profesores, colegios profesionales, revistas y un largo etcétera.

Herramientas y aplicaciones de Twitter
Paralelamente y como parte de su higiene de Twitter – y consciente de que es imprescindible llegar a los 2.000 seguidores para poder seguir creciendo – elimina ‘peso muerto’ de cuentas que no le siguen utilizando Manageflitter. Como dispone de tiempo y esta es su ocupación full time, se pone como objetivo el seguir un mínimo de 50 nuevas cuentas al día. Ya que es bilingüe y con el fin de estar informado de las últimas tendencias, decide finalmente incluir las keywords en inglés ‘architect’ y ‘architecture’ para identificar cuentas de interés a seguir. Igualmente, opta por añadir a Hootsuite sendas columnas con los ‘hashtags’ o almohadillas #arquitecto y #arquitectura para apuntalar sus esfuerzos de monitorización. Alex dispone ahora de una auténtica cascada de tweets de interés y comienza a sentirse como pez en el agua en su incipiente comunidad a la que él se refiere cariñosamente como ‘amigos de la arquitectura’.
Alex comprende que es importante ser selectivo y la importancia desproporcionada que los ‘influencers’ tendrán para la consecución de sus objetivos y decide crear sus primeras listas en Twitter: una de influeyentes en arquitectura, otra en general de influyentes en social media y una última de influyentes en marca personal de los que espera aprender a mejorar sus destrezas así como mantenerse informado de los últimos avances en estos campos. Para ello realiza sendas búsquedas en Twazzup, Klout y Kred y lee algunas de las listas que circulan por Internet a tal efecto. En este punto comienzan ya a llegarle muy buenas oportunidades de networking y se apunta a varios actos, conferencias e iniciativas en su ciudad en las que hace nuevos contactos y desvirtualiza algunos de los que ya figuran en su cuenta de Twitter.
Animado por los nuevos contactos, lo mucho que está aprendiendo y la sensación de que la actividad frenética que está realizando realmente merece la pena, se plantea por primera vez el abrir su propio blog. Su primer objetivo al hacerlo es más bien modesto: crear un espacio en el que genere credibilidad y entusiasmo y pueda demostrar que la arquitectura no es sólo una carrera que estudió sino una pasión y que realmente tiene mucho valor añadido que aportar a quien le dé la oportunidad. Mientras se plantea esto – y tirando del hilo de un tweet – aparece la primera oportunidad remunerada: realizar una traducción de un manual de arquitectura del inglés al castellano. Realmente Alex nunca había pensado hasta este momento que el hecho de tener un muy buen nivel de inglés le reportaría ingresos, así que está muy entusiasmado. Al cabo de dos semanas termina la traducción y emite la factura correspondiente, que cobrar a fin de mes.
Con sus primeros ingresos en mucho tiempo, y ya familiarizado con la Tuitosfera y los perfiles de tantos compañeros de profesión, Alex decide comprar su propio dominio y abrirse un blog con WordPress. Las razones que le impulsan a ello es que finalmente internaliza que un perfil en LinkedIn es bastante limitado y no le permite mostrar ni proyectos en los que ha estado involucrado ni comentar o debatir temas de actualidad de su profesión que demostrarían sus conocimientos y su pasión y que – al menos así lo espera – engancharían a otros y cimentarían su marca personal. Sabe también que el contar con su propio dominio lanza un mensaje bien claro de que ‘va en serio’ y que es un arquitecto totalmente digitalizado y con unos conocimientos prácticos importantes en TIC.
Tres meses más tarde, Alex ha publicado ya 8 entradas en su blog y su cuenta de Twitter está creciendo a buen ritmo. Comienza a ser conocido por varios influyentes, y es precisamente gracias a uno de ellos que llega a sus oídos casi en primicia que una empresa multinacional está contratando arquitectos españoles que quieran trabajar en grandes proyectos de obra civil en el extranjero. En concreto existen dos alternativas con contrato inicialmente de 6 meses prorrogable: Emiratos Árabes (Alex cumple los requisitos gracias a su excelente nivel de inglés) y Colombia. Tras informarse a fondo de los pros y contras, Alex decide presentar su candidatura para los proyectos en el país latinoamericano. Se prepara a conciencia para la entrevista de trabajo y hace sus deberes: tanto es así, que encuentra en Twitter y LinkedIn los perfiles de los que con toda probabilidad vayan a ser sus entrevistadores.
Una semana después, Alex recibe la noticia: ¡le han ofrecido un contrato! Sus padres y su novia se preocupan (como no podía ser de otra manera) y se sienten tristes por la lejanía, pero Alex sabe que esta es una oportunidad que no puede dejar pasar. Ha empezado a plantar los cimientos de una prometedora carrera que espera le lleve muy muy lejos. Y sabe que aunque su marketing personal tendrá que adaptarse, va a resultar una herramienta imprescindible para el futuro.
He conocido de primera mano a muchos ‘Alex’ (podría haber hablado de mi propia experiencia también) por lo que espero que este caso práctico ficticio no sea interpretado como un mero ejercicio literario sino como un acicate para ‘ponerse las pilas’ y avanzar con ilusión y entusiasmo en la senda de nuestro marketing personal en Twitter. A aquellos que estáis en situación de desempleo: sé que es difícil en el contexto actual, pero ¡no os desaniméis! Combatid el desánimo con un uso estratégico de Twitter y el resto de los social media y pronto comprobareis de primera mano que todo un mundo de posibilidades os está esperando.
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Uno de los aspectos recurrentes del día a día de toda cuenta de Twitter es la gestión de los retuiteos, retweets o RTs. Esto es especialmente importante para todos aquellos que – al contrario que es mi caso – no generáis contenidos propios y por lo tanto hacéis RT en la mayoría de las ocasiones a contenidos ajenos. En multitud de plataformas y aplicaciones para Twitter como Hootsuite, Tweetdeck y otras se nos permite hacer RT insertando nuestros comentarios o modificando el tuit original, lo cual añade otra capa de complejidad a los RTs y su gestión.
Por si fuera poco, cada vez estamos más acostumbrados a leer tuits que incluyen al final la coletilla ‘Por favor RT’, sabiendo como sabemos gracias al trabajo de investigación de Dan Zarrella que eso en ocasiones multiplica hasta por cuatro el número de RTs como consecuencia. ¿Y qué diremos de aquellos (a veces desconocidos) que nos envían DMs o mensajes directos de sus contenidos con la esperanza de que los retuiteemos?
Una cuenta personal de uso estratégico que no retuitee con una cierta asiduidad hace saltar las alarmas, ya que muestra desdén por los contenidos ajenos o falta de interés en todo lo que no sea de su propia cosecha: ambas actitudes a evitar si queremos fomentar la socialización en uno de los medios como es Twitter más idóneos para este fin. En el otro extremo tenemos cuentas que sólo saben hacer RTs de forma repetitiva y casi industrial y que demuestran falta de iniciativa y de criterio propio. A ambos les formularíamos las siguientes preguntas:
- Si tu timeline se reduce al retuiteo constante de contenidos ajenos, ¿cuál es tu aportación?
- Si tu timeline se reduce al retuiteo de contenidos propios, ¿es para ti Twitter un simple ‘ego-trip’?
Un contenido retuiteado es un contenido viralizado. Por ello hemos de ser cuidadosos – sobre todo si no insertamos ningún comentario o aclaración – antes de retuitear y asegurarnos siempre de que lo hemos leído y hemos comprobado el enlace en cuestión. Jamás bajo ningún concepto retuitees un tuit que no has leído en su totalidad incluyendo su enlace. No será la primera ni la última vez en la que más de uno se lleva una amarga sorpresa cuando descubre que ha retuiteado y viralizado un contenido cuyo enlace no funciona, es erróneo o no tiene la calidad suficiente para merecer nuestro sello de aprobación. Y es que, a no ser que incluyamos un comentario o una aclaración, muchos RTs así serán interpretados por nuestra comunidad de seguidores.
Esta última práctica es sin duda recomendable en la mayoría de las ocasiones. Una simple pregunta, comentario o aclaración le da un toque personal al RT y manifiesta nuestra reacción ante el mismo. Para ello, y como muestra el ejemplo de abajo, es imprescindible que separemos de alguna manera nuestro comentario del RT (en este caso mediante —, aunque sin duda hay muchas otras formas perfectamente válidas de hacerlo).

Un RT con comentario
Como se desprende de este ejemplo – y a no ser que nos veamos obligados a ello por la falta de espacio – todo RT debe siempre respetar el tuit original en su integridad. Esto es importante, ya que modificaciones del mensaje inicial que hemos retuiteado pueden incitar al error o engaño y/o desvirtuarlo, lo cual casi siempre generará descontento si no protestas por parte del tuitero original.
El exigir o presionar para obtener RTs es una práctica tristemente habitual sobre todo por parte de aquellos cuyos contenidos no tienen mucho valor. Aunque la desaconseje y figure así en ‘los diez mandamiento de Twitter’, no cabe duda de que en ocasiones querremos atraer la atención de alguien que creemos tiene un interés específico y manifiesto en el contenido en cuestión. Si es así (y sólo si es así) procederá el enviar un mensaje privado o el añadir su nombre como mención al final del tuit en cuestión. En todo caso, esto ha de ser la excepción y nunca la norma. Creo que hablo en nombre de muchos cuando digo que me canso muy pronto de todos aquellos que cada vez que publican un contenido me envían un mensaje privado y rara vez los retuiteo, ya que eso no haría más que darles alas y premiar esa molesta práctica.
Por último, los retuits a nuestros contenidos hacen surgir otra comunidad aparte de la de los tuiteros a la que debemos prestar mucha atención: la de los retuiteros. Es muy importante conocerlos e identificarlos, ya que los retuiteros de tus contenidos pronto pueden convertirse en evangelistas de tu marca y contribuir decisivamente a la consecución de tus objetivos. El número de retuits o la falta de los mismos es sin duda uno de los baremos (entre otros muchos) de lo bien recibida que está siendo tu aportación y de la sintonía que existe entre tu producción de vídeos, posts, fotos, etc. y tus actuales contactos en Twitter. Escuchar a nuestra comunidad de seguidores es imprescindible para contrastar el éxito de nuestras iniciativas. Y, al igual que muchos compañeros, soy de la opinión que es bueno el agradecer los RTs que recibimos mediante mensaje directo o DM.
Al final, todo el debate en torno a los retuits se reduce a un sencillo principio: si ves un contenido/noticia de calidad o que por cualquier otro motivo te llama la atención en Twitter, retuitéalo y si es posible coméntalo. Al hacerlo, estarás contribuyendo a fomentar el debate y a que contenidos que en muchas ocasiones son gratuitos lleguen más lejos y sean beneficiosos para muchos. ¡Retuitea, que algo queda!
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